Muerte camino de la Embajada

Alberto Amancio Alonso Gomez
Alberto Amancio Alonso Gomez
Juan Jose Caton Vazquez
Juan Jose Caton Vazquez

A las siete y veinte de la mañana del viernes 25 de abril de 1986, en la confluencia de la calle Juan Bravo con Principe de Vegara, en pleno barrio de Salamanca, en Madrid. Un coche cargado con mas de 20 kilos de explosivo y metralla fue activado a distancia cuando un Land Rover de la Benemérita esperaba el cambio de luz del semaforo de la esquina.

El vehiculo acababa de recoger a los Guardias Civiles que prestan servicio en las Embajadas de Estados Unidos e Italia. La explosión que según algunos testigos “fue como un terremoto”, rompió los cristales de los edificios de mas de cuatro manzanas, destrozó varios coches y abrió un boquete de aproximadamente metro y medio de alto por uno de ancho en el muro del paritorio de la Maternidad de Nuestra Señora del Rosario, donde una hora antes acababa de nacer un niño; alcanzando de lleno en su lado derecho al Land Rover, que quedo convertido en un amasijo de hierros retorcidos y su techo abierto, como por obra de un enorme abrelatas.

De los nueve Guardias Civiles que viajaban en él, mueren cinco: Juan Mateos Pulido; Juan Carlos Gonzalez Rentero; Juan Catón Vazquez; Vicente Dominguez Gonzalez; y Alberto Amancio Alonso Gómez, de 24 años de edad, soltero. Otros cuatro resultaron heridos graves: José de Pablos Ruiz, natural de Yeste (Albacete), de 36 años de edad; Juan José Esteban Benito, natural de Madrid, de 21 años de edad; Juan Jesús Fancha López y el Guardia Civil Auxiliar Juan Carlos Acosta Martin Gil, natural de Madrid de 18 años de edad. Asi como cuatro personas que transitaban por el lugar, que sufrieron heridas de diversa consideración.

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El asesinato de Antonio Ramos

Antonio Ramos Ramirez
Antonio Ramos Ramirez

Don Antonio Ramos Ramirez, Cabo Primero de la Guardia Civil, natural de la localidad de Espera (Cadiz), de 32 años de edad, casado y padre de un hijo, destinado en el Cuartel de la Guardia Civil de Oñate (Guipúzcoa); fue tiroteado en la calle Doctor Bañez del barrio de San Andrés de Mondragón (Guipúzcoa); sobre las veintitrés horas y siete minutos del domingo 8 de junio de 1986, en el momento que abandonaba al volante de su vehiculo las proximidades del bar en el que habia permanecido, varios individuos (Luis Enrique Garate Galarza), se acercaron a pie hasta el coche, aprovechando que acababa de iniciar la marcha y dispararon repetidas veces a corta distancia, alcanzandole en el corazón y brazo izquierdo.

El Talbot Horizón matricula de San Sebastian, que presentaba un total de 10 impactos (dos causados desde el interior), quedó, tras el atentado, cruzado en la calle, a poca distancia del bar en el que habia permanecido.

Trasladado por miembros de la Cruz Roja al Centro Asistencial de Mondragón, ingresó cadaver. Antonio Ramos debió repeler la agresión, ya que en su mano tenia un arma que habia sido disparada.

Antonio Ramos, ya habia sufrido un atentado terrorista; el 15 de octubre de 1983, minutos antes de las once de la noche tres vehiculos de la Guardia Civil circulaban por la carretera de acceso a la localidad guipuzcoana de Oñate, concretamente en el barrio de Zubiliaga. Al pasar junto a una vieja tapia, un comando terrorista apostado en la oscuridad accionó a distancia un artefacto, compuesto de explosivos y tornillos, que impacto en el vehiculo que marchaba en primera posición.

Como consecuencia de la explosión falleció practicamente en el acto (fractura de craneo), el Guardia José Reyes Corchado Muñoz, natural de Alburquerque (Badajoz), de 28 años de edad, casado y con dos niñas; que viajaba en el asiento de atras, al ser golpeado por una piedra. Resultando herido el Cabo Primero Antonio Ramos Ramirez, natural de Espéra (Cadiz), de 28 años de edad, casado. Siendo atendido en el Centro Asistencial de Mondragón.

El conductor Francisco Borjas Reinoso, natural de la localidad de Huevar de Aljarafe (Sevilla), de 36 años de edad, casado y padre de dos hijos, resulto ileso.

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Muere el jefe de seguridad de Michelin

Alejandro Saenz Sanchez, Guardia Civil retirado, Jefe de Seguridad de la Empresa Michelin de Lasarte (Guipúzcoa), natural de la localidad riojana de Garranzo, de 58 años de edad, casado y padre de un hijo.

Alejandro Saenz Sanchez
Alejandro Saenz Sanchez

Minutos antes de las ocho de la mañana del lunes 30 de diciembre de 1985, cuando se dirigia a pié a la fabrica, para cubrir su última jornada de trabajo, pues habia cancelado su compromiso con la empresa al haberse acogido, junto con otros 93 empleados, a la propuesta de jubilación anticipada. Por ello sus compañeros de la sección de vigilantes le tenian preparado un agape de despedida.

Cuando se encontraba a unos 300 metros de su domicilio, en las inmediaciones de la fabrica, a la altura del estacionamiento de dicha factoria, fue interceptado por dos terroristas, que tras descender de un taxi (robado una hora antes en la localidad guipuzcoana de Hernani), le tirotearon a muy corta distancia con disparos a la cabeza.

Alejandro cayó de bruces en la acera con la cabeza destrozada por varios impactos.

Alejandro Saez, fue Guardia Civil durante 13 años, con destinos en las Comandancias de Barcelona y Guipúzcoa (Behovia, Irún y Lasarte). El 1 de febrero de 1963, ingreso en la Empresa Michelin

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Muerte de un miembro de los G.A.R.

Adrian Dionisio Gonzalez Revilla
Adrian Dionisio Gonzalez Revilla

Sobre las seis horas y cuarenta y cinco mintos de la mañana del sabado 26 de julio de 1986, terroristas de ETA lanzan una granada de carga hueca contra el Cuartel de Arechavaleta.

El proyectil fue a parar a un terreno, a unos cincuenta metros, sin que se produjeran desgracias personales ni daños materiales.

A las ocho de la mañana, hacia explosión un artefacto a unos cien metros del cuartel. Dicha explosión fue provocada para atraer a la zona a las fuerzas de la Guardia Civil .

Una hora después a las nueve de la mañana, cuando una patrulla del GAR (Grupo Antiterrorista Rural) inspeccionaba el terreno, hizó explosión una bomba-trampa oculta en la hierba, que alcanzó de lleno al Teniente Ignacio Mateú Isturiz y al Guardia Civil Adrian Dionisio Gonzalez Revilla, natural de la localidad de Villamayor (Palencia), de 29 años de edad; trasladado al Centro Asistencial de la localidad de Mondragón, a 10 kilómetros del lugar donde se produjo el hecho, ingreso cadáver en el Centro Hospitalario.

A propósito de este atentado encontré en internet lo siguiente:

En 1978 el Magistrado José Francisco Mateu Cánoves moría en atentado de ETA. Unos meses antes, su hijo Ignacio había comunicado en su casa que quería ingresar en la Guardia Civil. Su padre, que se sabía amenazado por ETA (no sin razón, como se pudo comprobar después) le dijo que él era el hombre de la casa y que no podía ser que dos personas de la misma familia estuvieran en el mismo peligro.

Ignacio ingresó en la Academia General Militar y pidió el Arma de Infantería.

Al morir su padre, en la petición más desgarradora que he conocido nunca, se dirigió al rey en demanda de “por haber cesado la causa que me llevó a solicitar el ingreso en el Arma de Infantería” ser trasladado a la Benemérita.

Su primer destino fue -lo era siempre en esos años- a las Vascongadas; allí el 26 de julio de 1986, cuando se encontraba franco de servicio, al saber que se había detectado un paquete sospechoso en las cercanías del cuartel de Arechabaleta, se fue para él en compañía de uno de sus guardias con la mala fortuna de que explosionase y se llevase por delante la vida de ambos.

Su madre me dijo -hace ya muchos años- que Ignacio sabía que moriría de verde allá arriba; que dejó todos sus papeles y todas las instrucciones para su entierro perfectamente detalladas.

El ejemplo de Ignacio Mateu, de su vida y de su muerte, alcanza cotas raramente vistas en el comportamiento humano, ambas son -a mi juicio- la plasmación en carne mortal del Decálogo que compusiera Franco para la Academia General Militar, y en particular el punto que reza: Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.

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La bomba de la fabrica de galletas

Fernando Amor Calvo
Fernando Amor Calvo

Sobre las cinco y media de la madrugada del sabado 3 de agosto de 1985, se recibió una llamada anónima en el Puesto de la Cruz Roja de la localidad alavesa de Amurrio, que anunció la colocación de una bomba en el disco bar “El Peñón” de Luyando (ílava).

Los miembros de la Cruz Roja avisaron a la Policia Autónoma vasca y ésta a su vez, dio cuenta del hecho a la Guardia Civil. Una vez desalojadas las dos casas situadas junto al disco bar, miembros del Equipo de Desactivación de Explosivos (EDEX) de la Comandancia de ílava, intentaron por distintos medios desactivar el artefacto (una caja de galletas de pequeño tamaño) que los autores habian dejado junto a la puerta del local.

En la operación llegaron a efectuar varios disparos contra la caja sin que ésta estallara, pero cuando uno de los miembros del equipo, El Guardia Civil don Fernando Amor Calvo, TEDAX (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos), natural de la localidad de El Ferrol (La Coruña), de 25 años de edad, casado, sin hijos; se acerco a manipularla hizo explosión.

Fernando Amor fue trasladado inmediatamente al hospital bilbaino de cruces, donde ingresó a las ocho horas con las siguientes lesiones: fractura de craneo y pierna derecha, amputación traumatica de ambas manos y estallido pulmonar bilateral, falleciendo a las doce y media del medio dia.

El artefacto estaba compuesto por una cantidad de cloratita equivalente, en capacidad explosiva, a seis kilos de goma 2.

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