I Jornadas de perfección criminal

Hoy queremos informaros que ese van a celebrar estas las primeras Jornadas de Perfilación Criminal de la Cátedra de Análisis de Conducta de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y la fundación Behavior & Law.

Dichas jornadas, que tendrán lugar los días 23 y 24 de febrero, por un lado, y 2 y 3 de marzo, por otro, nos permitirá reunir por primera vez a un grupo de ponentes pioneros en el campo de la perfilación criminal (tanto a nivel teórico como aplicado), siendo muchos de esos famosos en dicha disciplina por sus contribuciones a nivel internacional, así con invitados de Reino Unido, Alemania, Estados Unidos ó Colombia, además de los mejores perfiladores españoles del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil.

I Jornadas de Perfilación Criminal
I Jornadas de Perfilación Criminal

Dentro del programa establecido, podrán presenciarse ponencias relacionadas con muy diversas temáticas pero un único hilo conductor: la perfilación criminal. A continuación podéis ver algunos ejemplos:

Criminal Profiling: retos y visiones de futuro.
Cyber-Profiling.
Perfilación aplicado a la victimología.
Perfilación aplicada al campo del terrorismo.
El asesor de investigación del comportamiento en otros países.
Análisis de conducta en toma de rehenes.
Utilidad del perfil geográfico. Perfilación geoespacial.
Metodología de perfilación en los US Marshals.
…y muchas otras sorpresas.

Si atacas interesado en asistir, ¡Date prisa y hazte con tu plaza para las jornadas, dado que más de la mitad ya están vendidas en tan solo una semana! El precio de la matrícula será de 120€ para asistir a la totalidad de las conferencias, debido al acuerdo al que acabamos de llegar el precio será de 95€ para el caso de colectivos como  es el caso de  los socios de UnionGC

Para más información, podéis dirigiros al secretario de Behavior & Law, Santiago Cano, que responderá gustoso a todas sus preguntas. Email: scano@behaviorandlaw.com // Teléfono: 639639621

Inscripciones y más información en este enlace https://perfilescriminales.com/jornadas2017/

Manuel Delgado Villegas “El arropiero”

Manuel Delgado Villegas “El arropiero”

La revista “Quadernos de Criminología” publica una sección que se titúla “Quilers de QdC” que tengo el honor de escribir, en cada artículo intentare acercar al público la persona de un asesino en serie , hoy ese articulo, lo dedico a Manuel Delgado Villegas “El arropiero”. que he tenido ele  honor de firmar con el Comisario Salvador Ortega, el policia que lo detuvo, hoy 18 de enero, pero en 1971.

Os animo a incribiros en la Sociedad Española de Criminología que edita esta revista, ademas de realizar multiples actividades para el fomento de la #criminologia,  si quereis suscribiros podeis realizarlo en este enlace.

Manuel Delgado Villegas, apodado “el Arropiero ” al ser hijo de un vendedor de arrope, caramelos caseros hechos con miel de caña, y a veces zumo fruta con alto contenido azucarado y distintos sabores, está considerado como el mayor asesino en serie español de todos los tiempos.  También hay que hacer constar que las condiciones que en él se dan, hacen del Arropiero un caso extremadamente singular.

Manuel Delgado Villegas "El arropiero"
Manuel Delgado Villegas “El arropiero”

Sin embargo, pese a que se autoinculpó de un total de cuarenta y ocho crímenes, la policía española analizó e investigó veintidós de los casos, algunos de ellos en el extranjero,  los relatos y manifestaciones de Manuel coincidían con los lugares y hechos donde manifestó haber llevado a cabo alguno de sus crímenes, tras los estudios de las gestiones sumariales, siete de ellos, se razonaron como resueltos y se reconstruyeron los hechos por el Ilmo. Sr. Magistrado Juez Especial, nombrado para la realización de los  mismos. Con el número veintidós el grupo investigador, recibe órdenes de dar por terminadas las gestiones y líneas de investigación, considerándose el caso como cerrado.

Pese a lo anterior, jamás fue juzgado, aunque sí ingresó en prisión. De acuerdo con el Código Penal vigente en aquel entonces (1973), la Sala Segunda de la Audiencia Nacional, que se acababa de crear, unificó todas sus causas en el sumario 24/1978 dictando un auto de sobreseimiento  provisional de la causa el 20 de junio de 1978, decretando el internamiento de por vida. Pasó casi veinte años en los módulos psiquiátricos de varias prisiones, entre las que destaca Carabanchel (Madrid) o Fontcalent (Alicante). Su caso llegó a ocasionar que la Asociación de Estudios Penales demandase a varios exministros  de Justicia, directores de Instituciones Penitenciarias y tres magistrados a causa de este hecho.

Fue el primer preso al que se le trasladó en avión en España, todo ello al objeto de realizar investigación de los numerosos crímenes de los cuales se autoinculpó.

Mientras estaba ingresado en el psiquiátrico penitenciario de Carabanchel, donde por primera vez en nuestro país se descubre la anomalía genética de su ADN, los cuales muestran una trisomía de los cromosomas sexuales, observándose un cromosoma Y extra dando lugar al cariotipo 47 XYY. Este cromosoma YY se ha denominado como síndrome del superhombre entre otros similares, y se les puede observar una menor capacidad del aprendizaje y alteraciones en el lenguaje, al igual que un bajo coeficiente intelectual y cierta tendencia a la agresividad y conducta antisocial.

En ninguno de sus crímenes se encontró semen ni otros restos orgánicos como líquido seminal, por lo que algunos investigadores creen que padecía falta de esperma llamada “aspermia”.

Manuel Delgado Villegas,  nació el 25 de enero de 1943 en Sevilla, en el conocido como “Charco de la Pava” cercano al barrio de León.

Su madre murió estando ingresada por la Beneficencia en el “Hospital de las cinco llagas” hoy lugar del Parlamento de Andalucía. Padecía de problemas cardiovasculares graves. Su hermana Joaquina se marchó a Barcelona donde a trabajar. Manuel Delgado era cuidado por su abuela y ya con dos años su hermana trasladó a ambos a su domicilio, siendo la única persona que mantuvo con Manuel cierta relación de afectividad. Tuvo una infancia difícil llena de violencia y en 1961 ingresó en la Legión Española, de donde fue expulsado al considerarlo no apto por problemas mentales. Fue allí donde aprendió el golpe que le dio fama, ” el golpe del legionario”, un golpe seco dado con el canto de la mano en el cuello, aunque también utilizaba medios “de oportunidad”.

Los autores del presente artículo, el comisario Salvador Ortega y el Criminalista José Carlos Vilorio
Los autores del presente artículo, el comisario Salvador Ortega y el Criminalista José Carlos Vilorio

Pese a todo lo anterior el profesor Luis Frontela, Catedrático de Medicina Legal de la Facultad de Sevilla, forense que examinó a Manuel Delgado, consideró que era una persona que discernía el bien del mal, considerándole no un enfermo mental sino un psicópata, con inteligencia dentro de los parámetros normales pese a que no consiguió aprender a leer ni escribir.

De la misma opinión es el comisario del C.N.P. Salvador Ortega, que recorrió España con Manuel Delgado y la comisión judicial, reconstruyendo e investigando cada uno de los crímenes de los cuales se autoinculpó. Durante el tiempo que Manuel Delgado estuvo en contacto con los investigadores, casi tres años, antes y después de ser ingresado en el Psiquiátrico Penitenciario de Madrid, no indicó tener necesidad de ser medicado, al igual que no mostró reacción alguna de padecer ataques epilépticos como tampoco síntomas de esquizofrenia.

No manifestó muestras de drogadicción o de alcoholismo. En las comidas nunca solicitó el consumo de bebidas alcohólicas, aunque sí que es cierto que fumaba más de un paquete de tabaco rubio a diario, su comportamiento se adaptó siempre a las indicaciones de los acompañantes. Nunca se le mantuvo esposado, pero si controlado por los investigadores para no dar lugar a situaciones de riesgo y mayor peligrosidad.

se desconocen los tratamientos empleados sobre cualquier enfermedad, sobre todo psiquiátrica, una vez fue trasladado a Fontcalent.

Ambos piensan que la mente del asesino fue degenerando a causa de los tratamientos seguidos para mantenerle tranquilo en prisión una vez detenido, ya que fue tratado de esquizofrenia. También según algunas fuentes, padecía un cuadro megalomaníaco, desorientación espacio-temporal y tendencia al autismo. Era disléxico  y tartamudeaba con frecuencia.

El asesinato de María Antonia Relinque, una mujer con cierta minusvalía psíquica que solía mantener relaciones sexuales con camioneros que estaban de paso por el Puerto de Santa María, a la que él consideraba su novia, puso fin a su carrera criminal. La presencia de Manuel Delgado en la citada localidad se debía a “una visita preparada”, por el mismo, para no ser relacionado ni descubierto como autor de alguna de sus fechorías.

Fue detenido el 18 de enero de 1971 y, según su propia declaración, fue a un paraje cercano a la población del Puerto de Santa María donde, mientras practicaban sexo, riñeron ya que ella le solicitó “algo que le daba asco” y la estranguló con los leotardos de la propia víctima. Según dijo a los investigadores, acudió al lugar del hecho todos los días a mantener relaciones sexuales con el cadáver hasta que fue detenido, ya que “si podía tener sexo con ella en vida, por qué no iba a poder tenerlo una vez muerta”. Cuando se le detiene, en un acto de vanidad, empieza a autoinculparse de muchos de sus crímenes.

El 3 de diciembre de 1970, viajaba en moto con Francisco Martín Ramírez, cuando este le acarició. Esto hizo que Manuel, presa de la cólera, parase el vehículo y le golpease en el cuello. Posteriormente volvió a insinuarse sexualmente y encontrándose ambos a la orilla de un río, lo ahogó en aquel lugar.

El 23 de noviembre de 1969, Manuel estaba en un bar cercano a la vivienda de su hermana en Mataró, presenció cómo Anastasia Borrella, de 68 años de edad, cobraba su sueldo. Siguió a Anastasia cuando salió del local acercándose a la misma tirándole del bolso.

En el forcejeo, éste logró hacerse con el bolso y empujarla al vacío desde un pequeño puente por encima de una espacie de canal.

El Arropiero bajó y la arrastró bajo el puente para ocultar el cuerpo de Anastasia, que había fallecido a consecuencia de la caída. En esos momentos, aprovechó para violarla, marchando después con el dinero que había en el bolso. El cadáver fue descubierto al día siguiente por unos menores que jugaban en el canal.

En Barcelona conoció a Ramón Estrada Saladich, dueño de una empresa familiar llamada “Muebles La Fábrica”, con el que mantenía relaciones sexuales a cambio de dinero. El 5 de abril de 1969, tras tener sexo, Ramón se negó a pagarle el precio, aduciendo que no tenía suficiente. Forcejeando, Manuel vio que su cartera contenía varios billetes de mil ptas., y cogiendo una silla rompe una de las patas golpeándolo en la cabeza, marchándose de inmediato.

En la práctica de los hechos cabe señalar que Ramón solicitó de Manuel que le introdujera uno de los dedos por el ano, dedo que este tenía vendado, cuando finalizó la introducción, al sacarlo dejó la venda en el interior de la ampolla rectal. En las manifestaciones de Manuel sobre los hechos, el que quedara el vendaje en el interior le pareció jocoso y se burlaba de ello. En los datos de la autopsia, se detalla y describe la presencia de una “especie de gasa o venda de gasa” en la ampolla rectal.

El 20 de junio de 1968 fue descubierto en la localidad de Chinchón el cadáver de Venancio Hernández Carrasco. Según las primeras investigaciones llevadas a cabo se encontró el cadáver junto al rio y se determinó que cayó al río por accidente, sin embargo, Manuel Delgado Villegas, manifestó a los investigadores que se encontró con Venancio en el campo en la orilla del rio. Le pidió algo de comer, y Venancio le contestó negándose mientras le regañaba diciéndole que trabajase que era joven. Preso de la ira, Manuel le metió la cabeza en el agua y aclaró que no le soltó hasta que se ahogó.

Entre otros detalles cuando declaraba manifestó que “el hijo de puta se quería salir (del río) así que le sujeté la cabeza dentro del agua hasta que dejó de moverse”.

El 20 de junio de 1967, en una casa de campo en Can Planas (Ibiza), se encontró el cadáver de Margaret Helene Boudrie, de 21 años de edad, un crimen del que se acusó en un principio a un estudiante de medicina americano llamado Jules Norton que estuvo en el lugar de los hechos, Manuel Delgado dio noticias de su autoría tras su detención. Manifestó a los investigadores que estaba buscando una casa para robar algo de comida. Al asomarse por la ventana de una de casa vio a la joven desnuda durmiendo en la cama, salto por la ventana a su interior y poniéndose sobre ella, la asfixió con la almohada. Tras esto la violo y, llegó incluso a “lavar el cadáver para borrar huellas”, robó algo de comida y abandonó el lugar.

En Garraf, el 21 de enero de 1964, cuando se encontraba en una playa de la localidad llamada Llorach, Manuel Delgado vio a un hombre durmiendo, cogió una piedra y le machacó la cabeza, robándole la cartera y el reloj. El hombre se llamaba Adolfo Folch Muntaner, tenía 49 años. Cuando le preguntaron el motivo respondió “que lo mató por pena, que vio un hombre desgraciado al que no querían en ningún sitio y que para qué iba a estar en este mundo” así que lo mató. Durante la reconstrucción del crimen realizada por la comisión judicial, llegó a reconocer la piedra con la que mató a Adolfo entre las que se le presentaron.

Llegó a inculparse de varios crímenes en la ciudad de Marsella, donde al parecer dio muerte a varias personas a tiros de metralleta tras encapricharse de una chica. También en París, afirma haber matado a una mujer en las cercanías del Sena, lo que, dada la nula colaboración oficial franco-española en materia policial en aquel entonces, llevó a iniciar contactos de manera extraoficial para intentar averiguar la veracidad de los hechos. Sin embargo, pese a los detalles facilitados por el propio Manuel Delgado, no fue posible la comprobación total de los hechos, ya que en aquellos momentos en Francia hubo varios sucesos de características similares a los relatados por el propio “Arropiero”.

Reconstrucción de uno de sus crímenes
Reconstrucción de uno de sus crímenes

También llega a afirmar haber asesinado en Roma a la dueña de una pensión y su sobrina con similar resultado.

El caso de Manuel Delgado Villegas pasa por ser uno de los más singulares de la historia del Derecho Penal en España y de gran interés criminológico para su estudio.

Solo fue liberado de prisión para ingresar en el hospital psiquiátrico de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) donde falleció el 2 de febrero de 1998 de una enfermedad pulmonar crónica (EPOC) debido a su adición compulsiva al tabaco.

Aula de criminologia – enero 2017

Aula de criminologia – enero 2017

El próximo 18 de enero de 2017, la Sociedad Española de Criminología y Ciencias Forenses, SECCIF, entre las actividades publicas y gratuitas que desarrolla en Valladolid bajo el titulo “Aula de Criminología” impartirá una conferencia en la Biblioteca de Castilla y León, sita en la plaza de la Trinidad de esa localidad con el titulo “Criminología: verdad y ficción

Dicha conferencia sera impartida por el profesor de Criminología del Centro Universitario Villanueva, Antonio Cela i Ranilla.

La hora de inicio de la conferencia es a las 19,30 horas.

Aula de criminología enero 2017
Aula de criminología enero 2017

Estudio sobre resiliencia en #policia

Unidad de Análisis Criminal
Unidad de Análisis Criminal

La Unidad de Análisis de la Conducta Criminal de la Universidad de Salamanca, esta realizando un estudio de “La capacidad de resiliencia de los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en relación a su calidad de vida y afrontamiento personal del estrés“.

La resiliencia es “la capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.

Los policías estamos sometidos a situaciones que el resto de las personas de nuestra sociedad ni siquiera veran a lo largo de sus vidas, es por lo que os solicito que hagáis este cuestionario, que no os llevara mas de cinco minutos su realización, y cuyos datos son anonimos, para que una vez concluido, se pueda saber de que forma afecta a la vida personal, el estar sometido a estas situaciones de estres.

Os ruego paseis este cuestionario a todos los compañeros policías de todos los Cuerpos, que podáis para realizar este estudio de la forma mas precisa posible.

El enlace para la realización de este cuestionario es la siguiente: http://uacc.usal.es/cuestionario2/

José Antonio Rodríguez Vega, “El mataviejas”, otro asesino en serie español

La revista “Quadernos de Criminología” inició en su número 33, una nueva sección que se titúla “Quilers de QdC” que tengo el honor de escribir, en cada artículo intentare acercar al público la persona de un asesino en serie , hoy esta dedicado a José Antonio Rodríguez Vega “El mataviejas”.

Os animo a incribiros en la Sociedad Española de Criminología que edita esta revista, ademas de realizar multiples actividades para el fomento de la #criminologia,  si quereis suscribiros podeis realizarlo en este enlace.

José Antonio Rodríguez Vega, Santander 03/12/57-Salamanca 24/10/2002, es el asesino en serie español al que más muertes se le han logrado atribuir fehacientemente. Fue conocido en primer lugar como el “violador de la moto”, durante la investigación que llevó a su detención como el autor de los “crímenes del albañil” y posteriormente la prensa le bautizó como “el mataviejas”.

Este asesino tiene una carrera ascendente en la que podemos observar como sus delitos van de menos a más hasta llegar a convertirse en el asesino en serie más prolífico de la historia de España.

José Antonio era un individuo con una fijación especial con su madre, una persona muy dominante a la que odiaba, tenía miedo y deseaba sexualmente. Los psiquiatras que lo trataron están convencidos de que fue un niño que sufrió malos tratos por parte de ella, según las declaraciones que realizó en medios de prensa. Una vez en prisión llego a decir “Todos los hombres han sentido alguna vez deseos de violar a su madre”, una relación de amor-odio que marco su vida.

La Sentencia que lo condena expresa textualmente “…con infancia difícil, que siente rechazo a su familia, especialmente a su madre, con dificultad para establecer relaciones con los demás, y presenta una personalidad psicopática desalmada, caracterizada por un embotamiento afectivo y carente de sentimientos, y una perversión sexual múltiple, que le origina anomalías sexuales,..” al mismo tiempo que continua afirmando que los delitos que cometía “lo hacía captando la atención y simpatía de mujeres ancianas que vivían solas”.

José Antonio Rodríguez Vega
José Antonio Rodríguez Vega

Se casó a los 18 años, después de dejar embarazada a su novia Socorro, con la que tuvo un hijo. Sin embargo, a los pocos meses de su boda, fue detenido acusado de un delito de violación consumada y tres en grado de tentativa y lesiones. En ese tiempo era conocido como el “violador de la moto” por utilizar ese medio de huida después de las agresiones sexuales que cometía tapado con un pasamontañas y fue condenado a veintisiete años de cárcel en abril de 1979.

El código penal de 1973 castigaba el delito de violación solo a instancia de parte y permitía a la víctima perdonar a su agresor, así pues, José Antonio escribió varias cartas a sus víctimas pidiéndoles su clemencia, con la ayuda de su madre, la cual llego a entrevistarse con ellas en varias ocasiones, solicitando también el favor para su hijo. Actualmente es impensable que una víctima de violación tenga más relación con su atacante pero, en ese momento, no solo tuvieron contacto con su agresor sexual sino que este, usando unos encantos que, todos los que han hablado con Rodríguez Vega dicen que tenía, aparte de calificarlo como una persona bien parecida y que inspiraba confianza, obtuvo el perdón de todas ellas menos una, lo que unido al buen comportamiento en prisión de José Antonio, hizo que solo permaneciese en la carcel ocho años, saliendo en libertad en noviembre de 1986.

Tras abandonar el centro penitenciario se encuentra con que su mujer se ha separado de él y que ella y su hijo han trasladado su residencia a Barcelona. Al ser una persona agraciada físicamente no tardo en empezar otra relación con una mujer llamada Nieves, que padecía epilepsia. En principio intentó volver a residir con sus padres pero, aunque José Antonio siempre declaró que su madre lo había echado de casa tras golpear a su padre, que en esos momentos tenía una enfermedad terminal, la propia madre declaró que no había consentido que viviese su hijo en casa con Nieves al estar esta soltera.

Casa del matavieejas
Casa del mataviejas

José Antonio y Nieves alquilaron un piso en la calle Cobo de la Torre número 2 de Santander. Un lugar que al finalizar la investigación se convertiría en la casa personal de los horrores del mataviejas.

Al salir de prisión comienza su carrera criminal. Empieza a trabajar vendiendo seguros para televisores y ofreciéndose para reparaciones de albañilería y chapuzas de menor entidad, de esta forma se acercaba a sus víctimas, todas ellas de avanzada edad que vivían solas, ganándose la confianza de las ancianas de las que estudiaba sus costumbres de forma exhaustiva, su conducta queda descrita por Robert Ressler como asesino en serie organizado. El primer asesinato realizado por José Antonio se produjo solo a los cinco meses de salir en libertad.

No solo las estudiaba pormenorizadamente, sino que seguía un patrón establecido. Una vez tenía su confianza, en alguna de las vistitas que les hacía, las agredía tapándoles la boca y la nariz, lo que unido a las grandes manos que poseía y la poca capacidad de resistencia que tenían las mujeres objeto de su deseo, (la más joven a la que agredió tenía 61 años y la más longeva 93), les ocasionaba la muerte por asfixia o edema pulmonar y paro cardiaco sin prácticamente dejar señales de violencia en sus víctimas. Debido a eso y a la avanzada edad de las víctimas, varias de ellas fueron enterradas sin realizar siquiera la autopsia y, de otras, pese a realizarse se decretó muerte natural.

Una vez vencida la resistencia de estas mujeres y de haberles provocado la muerte, abusaba sexualmente de ellas, se avergonzaba de los hechos cometidos y está comprobado que pasaba varias horas con las victimas jugando y lamiendo los genitales, aunque en raras ocasiones llegaba a consumar la penetración.

Después de satisfechos sus instintos, les ponía la bata, abrochándosela hasta arriba y las metía en la cama colocándolas con los brazos cruzados sobre el pecho para después taparlas perfectamente con la ropa de cama.

Para finalizar robaba en la vivienda llevándose cosas de relativo valor y objetos sin importancia a modo de trofeo o souvenir.

El inicio de la investigación se produce tras el descubrimiento del cadáver de Margarita González Sánchez, de 82 años de edad, el l6 de agosto de 1987, que había fallecido 10 días antes, en su domicilio sito en la C/ de la Roca, en Santander, a la que hallaron en la cama, vestida según los testigos como “para salir de paseo” pero sin bragas, y a la que se tapó la boca y la nariz con tanta fuerza que no solo le produjo la asfixia sino que esta se tragase su propia dentadura postiza.

Como luego se supo, esta mujer no era su primera víctima, hubo otras dos anteriores que pasaron desapercibidas. A la primera Victoria Rodríguez Morales, de 61 años y fallecida el 15 de abril de 1987, José Antonio la asesinó después de tener relaciones sexuales, esta vez consentidas, debido a que la víctima se dedicaba a la prostitución.

Casa de Julia Paz Fernández
Casa de Julia Paz Fernández

Sin embargo, fue la muerte de Julia Paz Fernández – de 71 años, fallecida el 19 de abril de 1988, un año después de la primera, en la localidad de Muriegas, apenas a siete kilómetros de Santander-, quien se resistió a su asesino, lo cual le produjo bastantes señales de lucha,  la que dio las pistas sobre la autoría de José Antonio Rodríguez Vega como autor de los crímenes al encontrarse en la casa de la víctima la tarjeta de visita de este como albañil y tras la investigación se averiguó que había colocado una puerta de seguridad en el domicilio de la anciana. Más adelante se constató que había colocado puertas de seguridad en casa de varias mujeres cuyo fallecimiento había ocurrido en circunstancias similares.

Esa tarjeta, llevó a los investigadores de la Guardia Civil que se ocuparon de este último caso a conocer que había sido condenado previamente por varios delitos sexuales y a revisar los casos anteriores. Se procedió a realizar un seguimiento de José Antonio que duró veintiocho días, un servicio perfectamente coordinado entre la Policía y la Guardia Civil, que culmino el 19 mayo de 1988 con su detención.

Durante los primeros días tras ser detenido va aumentando el número de víctimas, en principio tres, más tarde nueve y tras el registro que se efectúa en el domicilio que compartía con su compañera sentimental, se encontró una habitación pintada de rojo en la que, entre muchas cosas de ese color se hallaron numerosos objetos que Rodríguez Vega se había ido llevando de los lugares donde había agredido sexualmente y asesinado a sus víctimas, como alianzas, televisores, pendientes, platos de porcelana y hasta flores de plástico que pertenecían a las ancianas.

Presentada una filmación de la habitación y de los objetos que en ella se hallaban a familiares de las ancianas fallecidas por asfixia en Santander durante aquel año, estos reconocen muchos de ellos y se pueden identificar hasta dieciséis víctimas, no obstante, aun hoy existen casi una treintena de objetos de los cuales se desconoce su titularidad, motivo por el cual es muy posible que a sus dieciséis victimas conocidas haya que añadir bastantes más.

A José Antonio Rodríguez Vega se le juzgó en Santander y fue condenado en total a mas de cuatrocientos cuarenta años de prisión, por dieciséis delitos de asesinato y nueve delitos de abusos deshonestos. Durante el juicio llego a mostrarse como un auténtico divo y no mostró arrepentimiento en ningún momento, llegando incluso a amenazar al psiquiatra García Andrade con asesinarlo tanto a él como a su propia madre cuando saliese de prisión. Durante el juicio expuso que actuaba movido por un sentimiento de odio hacia su suegra y hacia su madre.

Pasó por diversas carceles, empezó a estudiar Derecho, en Carabanchel coincidió con otro celebre asesino en serie, Manuel Delgado Villegas, conocido como “el Arropiero”, con el que llego a tener cierta relación de amistad-competencia, presumiendo cuál de ambos había asesinado a más personas.

El 23 de octubre de 2002, cuando solo le quedan cuatro años para salir en libertad – el Código Penal existente en ese momento únicamente permitía estar treinta años ingresado en prisión -, fue trasladado al centro penitenciario de Topas en Salamanca, desde la cárcel de Almería e ingresó en la tercera galería, destinada a los presos más peligrosos, los llamados FIES, pese a que nunca había provocado ningún problema. Esos presos solo salían al patio de la prisión en grupos de cuatro.

Al día siguiente salió al patio en compañía de Enrique Valle González, alias “Zanahorio”, Daniel Rodríguez Ovelleiro y Felipe Martínez Gallego, tres de esos delincuentes más peligrosos.

José Antonio tenía fama de chivato ya que en el penal de Ocaña avisó de la fuga de un recluso por conseguir prebendas.

A las 11,15 Felipe Martínez Gallego golpea a Rodríguez Vega con una piedra metida en un calcetín, posteriormente Enrique Valle González y Daniel Rodríguez Ovelleiro con unos pinchos, le sacaron los ojos e incluso masa encefálica. Enrique, tras sentarse encima del pecho, continua apuñalándolo en el mismo con el picho agarrado con las dos manos hasta completar 89 puñaladas. Por estos hechos fueron condenados a 13 años de prisión, Felipe solo a cinco, aunque este último también murió en prisión poco tiempo después.

Al entierro de José Antonio Rodríguez Vega, solo acudieron los dos enterradores que tenían la obligación de cavar la fosa común donde reposan sus restos. Nadie reclamó su cuerpo.

FECHA NOMBRE EDAD SOUVENIR
15-04-87 Victoria Rodríguez Morales 61

Un par pendientes, un reloj, dos vestidos, dos faldas, una bata y un jersey y 22.000 ptas.

11-07-87 Simona Salas Menéndez 83

Un San Pancracio, una Virgen con niño, un calzador, dos muñecas y 30.000 ptas.

05-08-87 Margarita González Sánchez 82 Una televisión marca Telefunken, un reloj de caballero, un anillo y 30.000 ptas.
17-09-87 Josefina López Gutiérrez del Anillo 86

Un transistor marca Philips y un reloj de cocina y 6.000 ptas.

30-09-87 Manuela González Fernández 81

Un reloj marca Thermidor, una alianza de oro, una cadena con medalla, y el DNI de la víctima.

07-10-87 Josefina Martínez 84

Una televisión, un radio-cassette y una alianza de matrimonio.

30-10-87 Natividad Robledo Espinosa 66

Una televisión, tres jarritas de cerámica, dos alianzas y un par de pendientes y 15.000 ptas.

16-12-87 Catalina Fernández 93 Una sortija dorada, un colgante de tres vueltas y una cadena dorada y 10.000 ptas.
31-12-87 María Isabel Fernández 79

Dos alianzas de oro

05-01-88 María Landazabal 78

Un portatenedores, un abanico y un llavero con la imagen de la Virgen

20-01-88 Carmen Martínez González 65

Una sortija con piedra azul y un lazo con medalla de la Virgen

11-02-88 Engracia González Aranada 78

Dos llaveros y un billetero con 15.000 pts.

23-02-88 Josefa Quirós Llanos 82

Un termómetro, un barómetro y un plato con la efigie del Papa Pablo VI y 10.000 ptas.

15-03-88 Florinda Fernández Valliciervo 85

Según Sentencia, escucho ruidos en la escalera y huyo sin llevarse nada.

02-04-88 Serena Ángeles Soto Argüelles

85

Un reloj

19-04-88 Julia Paz Fernández 70

Un espejo, una figura de la Virgen de Lourdes, una agenda con bolígrafo y 3.000 ptas.