
A las diez de la mañana del dia 29 de agosto de 2000, dos pistoleros de ETA, entran en la panaderia-confiteria Kokalo, de la calle Islas Filipinas, de Zumarraga (Guipúzcoa), y dispararon mas de diez tiros sobre el indefenso tendero.
Los indeseables que Otegi, el portavoz de Euskal Herritarrok, llama compañeros y patriotas, no dudaron en vaciar sus cargadores sobre su victima inocente para asegurar su muerte de un modo definitivo.
En este caso el tendero era Manuel Indiano, que desde hacia poco tiempo habia tenido el valor de presentarse como concejal del Partido Popular por el ayuntamiento de Zumarraga, y los asesinos eran nacionalistas vascos de esos que no aceptan las ideas de los demas. Simples fascistas
Poco después del intenso tiroteo que los inútiles asesinos de ETA efectuaron para quitar la vida a Manuel, dos mujeres entraron en la panaderia y le encontraron herido de muerte, lleno de sangre y con diez balazos en el cuerpo.

Manuel era un hombre muy querido en Zumarraga, y todos -menos los de siempre- le consideraban una buena y agradable persona que no se metia con nadie. Todos coincidian en que era un hombre trabajador totalmente volcado en su negocio

Al finalizar el pleno, la esposa de un concejal socialista de Urretxu, el pueblo de al lado de Zumarraga, le rogaba a un concejal de Euskal Herritarrok, llamandole por su nombre (Joseba), que condenasen los asesinatos de ETA y que no matasen a su marido, pero el miserable, se zafó de ella como pudo limitandose a decir que NO CONDENARíAN LOS ASESINATOS