Balizamiento cromático de indicios

El balizamiento cromático indicios continúa la línea de investigación que realizamos en el artículo anterior donde clasificamos la criminología como la ciencia multidisciplinar atendiendo a criterios cromáticos, en un intento de hacer las clases y funciones de la criminología mucho más visuales y didácticas, al asignar a cada una de ellas un color y, dentro de éste, incluso en algunos casos, una tonalidad.

Esta clasificación taxonómica venía orientada por la función de comunicación que ejerce la cromatología, en el sentido de asignar atributos concretos a los colores que se identifican con cada uno de los tipos, funciones y variantes de la criminología, de tal manera que cada uno de ellos puede, desde esa asignación de colores, ser identificado como criminología académica, científica, práctica, crítica, victimó lógica, del autor, del control social y la proyección de las artes plásticas y audiovisuales de manera automática.

Este nuevo artículo, pretende en la misma línea de la anterior, utilizar el mismo lenguaje icónico al asignar colores a los distintos sistemas de balizamiento que se utilizan en las inspecciones técnico criminalísticas (I.T.C.) , Bien por las unidades especializadas en investigación criminal de las fuerzas y cuerpos de seguridad, como también de las instituciones científicas, como lo es el caso de las española de criminología y ciencias forenses SECCIF, o los institutos de medicina legal o los departamentos de antropología forense y criminalística de nuestras universidades, entre otros.

Introducimos un nuevo tercer término en este punto inspecciones técnico criminalísticas (I.T.C.). No utilizaremos el término inspección técnico policial, entre otros motivos, porque la criminalística no es de usos exclusivo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la ciencia es de todos y para todos y pueden ejercerla libremente los profesionales públicos o privados de la criminalística, medicina legal o ciencias forenses afines, “no debemos poner puertas al campo”. Así, por ejemplo se pueden realizar inspecciones técnico criminalísticas en cuestiones que no incumben ni tan siquiera al derecho penal y son objeto de estudio por otras jurisdicciones o, incluso, que se radican por intereses docente o investigador. Tampoco consideramos que el término más correcto, que se deba utilizar, sea el de Inspección Técnico Ocular.

Sería limitar a un solo sentido (la vista) algo que se debe realizar siempre con todos los sentidos al 100% el olfato, el tacto o el oído, por ejemplo, pueden cobrar gran importancia en algunas inspecciones. Una correcta interpretación de una escena de un delito requiere de un análisis muy superior y complejo que una simple inspección ocular, por muy técnica que ésta sea. La visualización correcta de un indicio no conlleva necesariamente la correcta pericia en la recogida, el embalaje, la conservación, etiquetado y correcto envió cumplimentando con los exigentes requisitos de la cadena de custodia. Consideramos, por tanto, que el término más correcto sería el de inspección técnico criminalística, puesto que tratándose de una inspección técnica, requiere, o puede requerir, al menos, de la aportación completa de todas y cada una de las ciencias criminalística, dentro de su mayor profundidad y especialización concreta.

Los nuevos sistemas de fotografía y video digital así como la reproducción virtual de escenarios objetor de procesamiento forense, en planimetría Autocad o infografía 3D, permiten un nuevo sistema de balizamiento en el que la incorporación de colores a los testigos simétricos y puntos geodésicos ilustren de manera mucho más visual la naturaleza y tipo de indicios que forman parte de la colección fotográfica y planimetría del informe que debe acompañar a las I.T.C.

Los indicios en la escena del crimen

entendemos por indicio aquel objeto, sustancia, traza o resto material físico o psicológico, que se encuentra en la escena de un delito, que permite relacionar a personas implicadas en el hecho (autores, víctimas o testigos), con el mismo y sus circunstancias, propiciando o favoreciendo esclarecer la verdad de lo sucedido y hacer justicia.

Para que un indicio se convierta en prueba de cargo, deberá reunir una serie de requisitos (pluralidad, coherencia y rigor, fundamentalmente), que nuestra jurisprudencia ha descrito reiteradamente, pero no sin antes, desde el punto de vista estrictamente técnico, haberse garantizado su adecuada protección desde la localización en la propia escena, pasando por su posterior análisis en el laboratorio de referencia, hasta ratificarse en el acto del juicio oral en el que de todos es sabido, conforman la cadena de custodia. Se necesita tener un amplio conocimiento criminalístico avanzado para realizar con rigor una inspección técnico criminalística, puesto que sólo se encuentra en lo que se busca y sólo se busca lo que se piensa. A modo de ejemplo, podemos pensar que, en donde nos encontramos ahora mismo, leyendo estas líneas, no hemos encontrado ningún pelo, pero sin duda hay algún pelo por muy bien que lo hayan limpiado. No hemos pensado en un pelo, lo hemos buscado un pelo, no hemos encontrado un pelo y no hemos recogido un pelo, pero sin embargo si había algún pelo.

El balizamiento cromatico de indicios ofrece una mayor claridad y poder visual en la exposición de los informes técnicos
El balizamiento cromático de indicios ofrece una mayor claridad y poder visual en la exposición de los informes técnicos

Para realizar una correcta I.T.C., Debemos seguir un proceso coherente, predeterminado y minucioso, especialmente lo que se refiere al tratamiento de los indicios en la cena del crimen, dicho proceso debe seguir la secuencia P-F-P (PROTECCIÓN FIJACIÓN PROCESADO). Serían por este orden:

– P1 Protección

– F Fijación

– P2 Procesado

Protección

Constituye la fase uno del procedimiento de protección de indicios. Parte de la idea y condición obligada de que todo lo que nos encontremos en la escena no puede verse destruido, alterado o contaminado por los expertos, los curiosos, familiares, vecinos, prensa, etc. bajo la premisa de que en la escena del crimen, nada salga o entre en la misma sin que el protocolo de protección de indicios haya sido verificado.

La fase uno se debe realizar mediante el balizamiento y aislamiento total de la escena con la técnica de simple o doble acordonamiento, en función de la gravedad del hecho investigado, utilizando postes verticales de colores rojo -blanco y cinta de plástico en colores y diseño que se identifiquen corporativamente con la institución que realiza la I.T.C.

La fase uno distinguirá tres zonas: zona de protección central, lugar donde se encuentran el mayor número de indicios y en la que únicamente trabajarán los expertos en protección, fijación y procesamiento de indicios. La zona de protección secundaria, aislado del anterior por cinta de acotamiento, en la que puede acceder personal autorizado por los responsables de la I.T.C. Y la zona exterior en la que nos podemos encontrar público, prensa, curiosos, etc., aislada mediante cinta de acotamiento en lo que se denomina el perímetro de contención.

Atendiendo los criterios que deben seguirse en la protección de los hallazgos de interés criminal en la I.T.C. , Inspirado en el que consideramos mejor modelo de clasificación elaborado hasta el momento, ideado por nuestro admirado compañero el profesor José María Otin del Castillo, quien en su obra “en la escena del crimen” establece que los indicios pueden clasificarse ateniendo su naturaleza, el indicios físicos y psicológicos, y en funciones de su carácter en indicios consistentes en indicios frágiles.

El balizamiento cromático indicios B.C.I.

Una baliza es un objeto señalizador, utilizado para indicar un lugar geográfico o una situación de peligro potencial. En topografía, el verbo balizar es el empleado para referirse a la acción de ubicar un sitio en relación a otros, fácilmente ubicable es, que aseguran el poder encontrarlo posteriormente.

Las balizas se utilizan en topografía, arquitectura, circulación, navegación marítima, navegación aérea, deportes (líneas diaria, banderines de corner, banderas de los Green de golf, etc.) En arqueología y paleontología, balizas geodésicas, y por supuesto en las Inspecciones Técnico Criminalísticas I.T.C., en los que su utilidad es claramente manifiesta.

El sistema tradicional de balizamiento en las I.T.C. no presenta, a nuestro juicio, un criterio adecuado y eficaz a la hora de señalizar los indicios en función de su naturaleza y carácter, por lo que se existía (existe) una uniformidad mono cromática y plana en los anexos que contienen los formatos descriptivos de las actas de Inspección Técnica, tanto en la planimetría como en la fotografía y video, que según nuestra modesta opinión son claramente mejorables.

Este artículo, pretende ayudar a perfeccionar los procedimientos e implementar un nuevo protocolo para las Inspecciones Técnico Criminalísticas I.T.C. asignando una escala de colores el monto de la fijación de indicios, a los desarrollados escenarios criminales con criterios lo más objetivos y rigurosos posibles, vinculando cada color a la NATURALEZA del indicio y una graduación relativa en la FRAGILIDAD/CONSISTENCIA DEL MISMO.

Es en este punto en el que el sistema de Balizamiento Cromático de Indicios B.C.I., por nosotros propuesto en este artículo, cobra especial significado a llegar a la fase dos de la I.T.C., concretamente en el momento de la Fijación “F”, donde la localización y señalización del indicio con elementos físicos (conos, iraníes, le encuentras, balizas verticales de diferentes tamaños, etc.) Cuya función es la llamada de atención sobre su ubicación, así como de los testigos simétricos que hacen referencia al tamaño de los mismos, preceden a su fijación en fotografía (de conjunto, semi-conjunto y detalle) vidrio y planimetría (a mano alzada, Autocad y si fuera posible infografía).

Los colores que deben acompañar a cada balizamiento indicios son:

ROJO: Para los indicios de naturaleza biológica, manchas de sangre, pelo, esperma, fluidos orgánicos y restos óseos.

AZUL: para los indicios balísticos, proyectiles, vainas, armas de fuego y armas blancas.

NARANJA: para los indicios de naturaleza química, toxicológica, drogas, explosivos, acelerantes, abrasivos y materiales radioactivos o clasificados como peligrosos.

BLANCO: para los indicios lofoscopicos (huellas dactilares, palmares, plantares, otogramas, visibles y latentes).

VIOLETA: para los indicios de naturaleza psicológica que reflejen rasgos del comportamiento y circunstancias extraordinarias.

POLICROMÁTICO: para la señalización de documentos, tanto en soporte tradicional en papel como en soporte digital.

El vestuario y protocolos deben ser claros en la Inspección Técnico Criminalistica I.T.C.
El vestuario y protocolos deben ser claros en la Inspección Técnico Criminalistica I.T.C.

En cada escenario del crimen aparecen indicios representando todos los colores y tonalidades. En cuanto niveles de protección de indicios y su posterior tratamiento tanto en la cadena de custodia, como a la hora de ser reproducida su validez en el acto del juicio oral, estableceremos TRES NIVELES DE FRAGILIDAD.

– NIVEL DE FRAGILIDAD I: señalado con una letra F, para cualquier indicio de naturaleza biológica, medioambiental o toxicológico, o trazas instrumentales con eso de destrucción, alteración o contaminación a partir de un día.

– NIVEL DE FRAGILIDAD II: señalado con una letra FF, para cualquier indicio de la dureza biológica, medioambiental o toxicológico o trazas instrumentales con riesgo de destrucción, alteración o contaminación inferior a un día.

– NIVEL DE FRAGILIDAD III: señalado con una letra FFF, para cualquier indicio de naturaleza biológica, medioambiental o toxicológico, con riesgo de destrucción, alteración o contaminación INMEDIATOS.

Finalmente nos parece oportuno señalar como elementos importantes balizar los propios expertos que intervienen en la Inspección Técnica Criminalística I.T.C., donde todos y cada uno deben portar elementos vestuario y equipo que le signifiquen como tales.

El objeto del balizamiento de personas es doble, por un lado identificar los técnicos que participan en las diferentes tareas de la Inspección Técnico Criminalística I.T.C. entre ellos y respecto a autoridades, público, prensa, curiosos etc. por otro, asignar a su indumentaria el cometido específico de cada uno de ellos, lo cual permite un incremento del orden y control en las tareas técnicas que se realizan.

El vestuario corporativo y equipo debe asignarse a los especialistas que operan en los dos niveles de protección y punto focal.

Así, para todos los especialistas que integren el equipo de protección perimetral y nivel de protección secundaria, deberán portar:

– chalecos en el color que les identifiquen corporativamente con sus institución comandas reflectantes.

– Calzas.

– Guantes protección de alta sensibilidad.

– Mascarilla y gafas.

Para todos los especialistas que procesan  el nivel de protección central y el punto focal, deben portar:

– chalecos en el color creciente sigue corporativamente con su institución comandas reflectantes.

– Monos integrales desechables.

– Calzas.

– Guantes de protección de alta sensibilidad.

– Guantes de látex.

– Mascarilla y gafas.

Nosotros consideramos además interesante que incluso los profesionales que constituyen la comisión judicial, en caso de ser la actuación de esta necesaria, llevarán protección para no contaminar la escena, para no ser contaminados y para ser claramente identificados por todos los profesionales allí presentes. Sabemos que a veces es difícil convencer al magistrado de guardia, al ser perjudicial y al forense de la importancia de esto, pero sí debemos, al menos, señalarlo como recomendable, incluso como necesario, puesto que su puesto, rango, capacitación, formación o responsable al no les exime de contaminar y ser contaminados.

En este caso recomendamos, además de los elementos propios del nivel de protección al que accedan, un brazalete de identificación siendo de color AMARILLO para el médico forense, de color ROJO para el magistrado y AZUL para el secretario judicial. Así serán perfectamente identificables por todos y cada uno los profesionales involucrados en la Inspección Técnico -Ocular.

En caso de no existir comisión judicial o de tratarse de una actuación con objeto de otra jurisdicción o con fines docentes o investigadores, recomendamos que la persona que dirija la misma lleve el brazalete ROJO, el médico o técnico de mayor formación el AMARILLO y el que levanté acta de la misma el AZUL.

Es fundamental una correcta cadena de custodia, y para eso es necesario tener los formularios correctamente diseñados y dispuestos.

El resumen de la propuesta de BALIZAMIENTO CROMÁTICO de INDICIOS B.C.I., pretende responder a los protocolos de protección de indicios y cadena de custodia con mayor eficacia y, además, favorecer el trabajo de campo de los especialistas, propiciando al mismo tiempo una mayor claridad y poder visual en la exposición de los informes técnicos que se deban a los Tribunales de Justicia, adaptándose a la sociedad de la comunicación, la imagen y las nuevas tecnologías.

Aitor Curiel López de Arcaute

Antonio Cela Ranilla

Taxonomía cromática de la criminología

paleta de colores
Taxonomía cromática de la criminología

La cromatología (estudio o ciencia de licor del color), es un concepto integrante de lo que se conoce como lenguaje icónico; entendido como la idea de que cualquier color y tonalidad puede serle asignado un significante de imágenes o conceptos a nivel formal.

En ese sentido la cromatología en particular forma parte de lo que se conoce como iconolingüística, concepto que se fundamenten la idea de que todos los colores pueden integrarse de forma ordenada y coherente en códigos de comunicación y pensamiento de tal forma que de forma automática pueda asignársele un significado concreto a estos sin la necesidad de una explicación detallada.

Son innumerables los ejemplos en los que la cromatología cumple con su función comunicativa. La asignación de colores a la idea de peligro o calma, alegría o tristeza, evidencian esa sintonía entre el icono (color) y su significado. La regulación de los semáforos, el color de los uniformes, las diferentes combinaciones cromáticas de las banderas y su significado o la clasificación(taxonomía) de los colores en fríos, cálidos, templados, etc. convierten el lenguaje icónico de los colores en algo tan cotidiano como imprescindible. La taxonomía (del griego taxis “ordenamiento” y no nomos “norma”), empleado como término en la clasificación biológica, consiste básicamente en un sistema de ordenación compuesto por una jerarquía predeterminada.

Esa jerarquía que en biología suele asignarse a esquemas filogenéticos en el que los criterios de ordenación se basan en el origen común de los organismos emparentados, suele ser extrapolable a cualquier grupo que requiera de una clasificación y un orden dentro de parámetros presididos por la lógica.

Este trabajo parte de la idea de aportar un punto de singularidad en la criminología, como ciencia interdisciplinaria, integrando los conceptos de taxonomía y comunicación iconolingüística y, sobre todo, partiendo de la idea de que todo o casi todo está inventado y que únicamente se pretende expresar de modo visual lo que otros muchos autores ya han hecho en formatos tradicionales.

Uno de los mayores atractivos de la criminología, por su naturaleza interdisciplinaria, es esa cantidad de aglutinar saberes tan diversos como las ciencias biomédicas o el derecho, las disciplinas psicosociales y las ciencias exactas, sin que choquen entre ni parezcan en modo alguno incompatibles. Es como si la criminología fuese capaz de empastar los timbres agudísimos del violín con la gravedad de las tubas o la fuerza sonora de los timbales, como si una orquesta sinfónica se tratara.

En este sentido, creemos interesante esbozar una aproximación a la idea de lo que a los autores y a muchos de nuestros alumnos les sugiere no sólo el constructo teórico de la criminología, lo que son sus tipos y funciones tradicionales (científica, académica, aplicada y crítica), así como a sus principales protagonistas (el delito, el delincuente, la víctima y el control social); sino la idea de que todos se pueden revestir de forma textura y color.

El nacimiento de la criminología científica, a finales del siglo XIX, tuvo uno de sus mayores argumentos en la idea no sólo del estudio científico del delito, sino de la posibilidad de que tras el análisis detallado del delincuente, sus características físicas, psicológicas o antropológicas; este pudiera ser clasificado atendiendo a parámetros objetivos y observables: comportamiento es antropológicos o jurídicos, en definitiva, criminológicos.

La taxonomía que la escuela positiva asignó hace casi 200 años en “blanco y negro” al delincuente; puede y debe presentarse en color del siglo XXI, en lo que los autores pretenden homenajear a los pioneros y a los pies de una u otra forma han propiciado la evolución y desarrollo de una ciencia tan apasionante como policromática, la criminología.

La taxonomía cromática de la criminología que planteamos a continuación es una propuesta que parte de la idea de atribuir un significado en colores a los diferentes componentes del entramado criminológico público; en un intento de aproximar el lenguaje icónico del color a este campo del conocimiento.

Los criterios taxonómico se vienen determinados por parámetros puramente objetivos (campos de conocimiento, funciones y tipo de criminología y actores principales del entramado criminológico), a los que inevitablemente hemos aportado nuestra experiencia tanto como profesionales en algunos de los campos de la criminología aplicada (ciencias biomédicas e investigación criminal); como especialistas en los ámbitos de la criminología científica y académica, con la inevitable y lógica subjetividad que supone la afinidad o lejanía hacia determinado tipo de tonos cromáticos.

En 2007, Piers y Nigel Shouth escribieron una obra que titularon Issues in Green criminology. En el título de dicha obra se le asignaba, con gran coherencia un color a un tipo de delitos, a una parte de la criminología muchas veces olvidada y dejada en un segundo plano. Criminología que, siendo asimilada al color verde con gran lógica, puesto que está relacionada directamente con la naturaleza y delitos medioambientales, tenía características propias, térmicas investigaciones específicas y un gran contenido por explorar y desarrollar.

El verde es un color que siempre se ha relacionado con el medio ambiente, la frescura, armonía, salud, esperanza, naturaleza y tranquilidad, así como con el dinero. El verde sugiere libertad y tranquilidad. Un color muy adecuado, por tanto, para denominar a la criminología relacionada con la naturaleza y los delitos medioambientales: La criminología verde.

El blanco es otro color tradicionalmente relacionado con un tipo muy claro de criminología: los delitos de guante blanco. El blanco está asociado a la pobreza, la inocencia o la paz. Se relaciona con lo limpio, inmaculado, refinado, simple y estéril. Algo claramente en relación con los delitos económicos, estafas y fraudes, delitos en los que el delincuente no ensucia de forma directa sus manos en la ejecución. Nos encontraríamos, por tanto con la criminología blanca. No tanto por ser una criminología limpia, pura o virgen sino por ser una criminología que se ocupa de los peritos tradicionalmente considerados de guante blanco, sin sangre, sin mancha de suciedad directa con la comisión del delito.

La criminologia roja, relacionad con los delitos de sangre y violentos.
La criminologia roja, relacionad con los delitos de sangre y violentos.

La criminología más conocida, más estudiada y no estimulada es la relacionada con los delitos de sangre. Homicidios, asesinatos y delitos de lesiones ocupan y preocupan a científicos, profesionales y opinión pública en mayor medida. Tanto que para muchos legos en la materia sólo existe esta criminología. Creen que criminología es la ciencia que estudia el homicidio y el asesinato sólo. Asemejan crimen más con asesinato y con delito. El color de la sangre es el rojo y la sangre aparece en gran mayoría en esos delitos. El rojo simboliza la acción, la aventura, la agresividad, la sangre, el peligro, la emoción, la fuerza, el vigor, la energía, la pasión y el amor. Simboliza fuego, poder, excitación, pasión, riesgo y peligro. Todas estas circunstancias, sentimientos y características que rodean a este tipo delitos. Esta debe ser por tanto, sin duda la criminología roja. Teniendo claro que la criminología roja no es la única, que la criminología es como un arco iris con todos los colores y que simplemente la roja es la más llamativa, la más mediática o la más enérgica, emocionante y pasional.

El amarillo simboliza el sol, es un color con tintes espirituales. Representa advertencia, felicidad y cariño. Es un color cálido, pero que puede ser irritante para los ojos como el sol. Simboliza precaución, alegría, cobardía, curiosidad, gozo y broma. Circunstancias y características que sigamos analizando una por una podemos encontrar en el mundo de las drogas. Además los tonos amarillentos pueden simbolizar el deterioro del blanco, el paso del tiempo sobre la prenda inmaculada y pura, la evolución que ensucia y estropea el blanco, lo que amarillea. Todo ello cumpliría y de fin iría perfectamente los delitos relacionados con las drogas. Nos encontraríamos, por tanto, con la criminología amarilla.

La criminología naranja sería una criminología vibrante, excitante y divertida, que sugiere placer, alegría, resistencia y ambición. Algo creativo, entusiasta, jovial, enérgico y juvenil. Sería la parte de la criminología que levanta más pasiones, con más seguidores y que crea más ocasiones: la criminalística. Una ciencia entusiasta, joven y creativa que trata de resolver los crímenes a través de la ciencia de una forma vibrante y ambiciosa a través del indicio del delito: La criminología naranja.

El rosa siempre ha sido considerado un color femenino. Un coro que representa la dulzura, bienestar, aprecio y delicadeza propia de lo femenino. La criminología rosa debe ser, por tanto una criminología relaciona con lo femenino, con los delitos sobre las mujeres. Los delitos en los que la víctima es principalmente la mujer. Así la criminología rosa sería la cronología relacionada con los hechos contra la libertad sexual, el maltrato y todos aquellos que se centran fundamentalmente en la mujer, en lo femenino.

El negro, sin embargo, sugiere fuerza, potencia, autoridad, audacia, seriedad y elegancia. Es clásico, conservador, formal, secreto, serio y tradicional. Un color que define perfectamente la delincuencia organizada y sus principios y características en muchos casos. Algo audaz, autoritario, organizado, secreto y formal. El crimen organizado, su estudio y análisis será el objeto del es de estudio de la criminología negra. Un color que también simboliza la separación, la muerte y la nocturnidad.

La criminología violeta o púrpura serial que se ocupa de la víctima: la Victimología. El violeta representa realizar, ceremonia, justicia, nobleza y espiritualidad. Es algo sofisticado y espiritual. La víctima preocupa y ocupa desde el mayor respeto, nobleza y espiritualidad posible. La víctima sugiere justicia, nobleza y debe ser respetada, escuchada y valorada en sobremanera. Por todo ello el violeta podría perfectamente definir a esta criminología. La criminología centrada en la víctima: La criminología violeta.

La criminología azul es más compleja. El azul tiene muchos tonos y la criminología azul también. Debo distinguir al -2 criminología es azules, al igual que dos azules que no tienen mucho que ver y que representan cosas distintas:

La criminología azul marino representa la criminología aplicada. Los profesionales e instituciones las con la criminología. Los cuerpos y fuerzas de seguridad, fiscales y jueces, oficinas de asistencia víctimas, trabajadores sociales, forenses, peritos, investigadores privados, etc., representarían el azul marino. Un color que representa autoridad y calma, confidencia y dignidad, consolidación, seguridad y confianza. El azul marino sugiere responsabilidad y autoridad.

Sin embargo los tonos más validos o claros de azul, el azul celeste, implican frescura, limpieza, debilidad e incluso esperanza. Sugiere confianza, reserva, armonía y afecto, trasmitiendo sentimientos de libertad y franqueza. La criminología azul celeste sería la relacionada con la prevención, la mediación, la sanción, la rehabilitación y la reinserción.

El marrón es un color asociado a la naturaleza y a la tierra, indica solidez y genialidad, seriedad y utilidad. Pero también en sus acepciones menos académicas tiene connotaciones de suciedad, de mancha. El adjetivo enmarrónar indica ensuciar, manchar, dificultar, etc. y el marrón también pueden recordar a los desechos, las heces y el barro. Con todo ello la criminología marrón sería la que se ocupa del actor principal del crimen, del estudio útil, serio y sólido del criminal.

La criminología gris en tonos tenues o claros ocuparía de la medicina legal y forense y las ciencias biomédicas. El gris representa la autoridad, mentalidad corporativa, humildad, practicidad, respeto y estabilidad:

La alta tecnología, practicidad, seriedad y creatividad representan dignamente principios y cualidades de esta criminología la criminología gris claro.

La criminología gris en tonos más oscuros estaría representada, en cambio, por la ficción criminológica, por la literatura, el cine la televisión. Estas ficciones que a veces son útiles y otras veces oscurecen la labor del profesional, entreteniendo y dando tintes oscuros a esta realidad. La criminología gris oscuro.

La criminología académica, científica y divulgativa estaría representada por el color beige. Un color que representa la educación, efectividad, solidez, pulcritud, destreza, seriedad y eficacia. Todo aquello que la criminología en su vertiente más académica representa. La criminología beige.

Finalmente existe un grupo de conductas que en el pasado fueron objeto de interés criminológico sanción penal y que actualmente, bien por el devenir cultural de las sociedades o bien por cuestiones de estricta política criminal, quedan fuera del ámbito criminológico: “no hay crimen ni autor”, por tanto y, a priori, no debería existir reflexión criminológica.

nada más lejos de la realidad, existen infinidad de conductas calificadas como “ anormales, asociales” o lo que convencionalmente conocemos como desviadas y, sin embargo no delictivas, que conforman un grupo de comportamientos que conllevan una gran carga de sufrimiento, por un elevado costo social y una importante casa de Victimología.

Las enfermedades mentales asociadas al delito, las adicciones, antropofagia, las colectas sexuales fuera de los parámetros convencionales (prostitución o determinadas prácticas sexuales), o la desaparición de personas por causas no criminales, entre otras, pueden ser prácticas que deriven en una enorme fuente de sufrimiento y, por tanto, objeto de interés criminológico. Sería, a nuestro criterio lo que podemos denominar, la justicia transparente.

En definitiva la criminología es como el arco iris. Una realidad multicolor, con múltiples arias y contenidos, unos más conocidos que otros. Nosotros en este breve artículo hemos intentado desarrollar una clasificación de la criminología en base a los colores: la taxonomía cromática de la criminología.

Aitor Curiel López de Arcaute

Antonio Cela Ranilla

La Frenologia

La frenología, del griego “phren” que quiere decir inteligencia y “logos” que significa tratado, es la creencia pseudocientífica del siglo XVIII que sostenía la existencia de una correspondencia entre el carácter de una persona y la forma externa del cerebro y el cráneo. Los más célebres frenólogos fueron Lavater y Gall.

L'uomo delinquente de Cesar Lombroso
L’uomo delinquente de Cesar Lombroso

Mucho antes de los mencionados anteriormente ya se había hablado de la relación entre el físico de las personas y el mal que estas podían causar, el Edicto de Valerio  decía textualmente «Cuando tengas dudas entre dos presuntos culpables, condena al más feo». En algunos idiomas «malo» y «feo» son sinónimos, la palabra «malhechores» viene no tanto del que hace mal, sino del que está mal hecho.

La frenología no es un conocimiento que haya perdurado o se considere asentado en bases científicas, pero de allí surgieron algunas de las ideas que luego encontraron eco en la actual teoría de las localizaciones cerebrales, y supuso un punto de inicio para otros estudios de muy diferentes tipos.

La frenología surge durante el último cuarto de siglo del siglo XVIII, de manos del médico alemán Franz Joseph Gall (1758-1832) con el nombre original a de cráneometería.  Al mismo tiempo se produjeron otros estudios que intentaban mediante el estudio de rasgos fisiológicos faciales, determinar los rasgos psicológicos de las personas, entre otros el realizado por un discípulo del propio Gall  llamado Johann Gaspar Spurzheim (1776-1832). Otro representante de estos estudios fisiológicos es Jean Gaspar Lavater (1741-1801). La unión de estas dos disciplinas es lo que dio lugar a lo que es conocido y como la frenología.

Entre la bibliografía más destacada de los anteriores nos encontramos con obras como:

– Johann Gaspar Lavater: El arte de conocer a los hombres por la fisionomía

– Franz Joseph Gall: Exposición de la doctrina del doctor Gall, o la nueva teoría del cerebro

– Johann Gaspar Spurzheim: Anatomía y fisiología del sistema nervioso en general, (Escrito en colaboración con Gall)

La frenología se basaba en cuatro puntos:

– el cerebro no debía ser considerado como un órgano único, sino con una visera en la que es posible diferenciar distintas regiones, cada una de ellas correspondiendo una función determinada. Esta es la base de en la que precisamente por esta razón se denominó “Doctrina de las localizaciones cerebrales”. Gall, que fue el inicio del sistema estableció la existencia de 27 órganos, aunque posteriormente otros seguidores incrementaron dicha cifra hasta casi los 50.

– El estado de cada una de las funciones descritas se encuentra en relación directa con el Estado el órgano que asienta. Así, en principio, el aumento de tamaño un órgano, o el incremento de temperatura, permitían suponer que su función se encontraba exacerbada. Inversamente se aceptaba que existía una función más reducida de un órgano que fuera pequeño o estuviera más frío. Asimismo se establecían interrelaciones entre los diversos órganos aceptándose la influencia de unos sobre otros.

– La forma de cada uno de las regiones del cerebro influye de modo directo en la forma que adopta la cubierta ósea, produciendo esta la diferencia de tamaño de cada zona u órgano.

– De este modo era posible conocer el estado de cada órgano mediante el estudio externo del cráneo, lo que se denominaba craneoscopia. De modo práctico se realizaba mediante la exploración manual, de la cabeza por palpación del cráneo.

En España Mariano Cubi y Soler (1801-1875), uno de los frenólogos más destacados, es a la vez un importante precursor de la Criminología.

Señala como principios básicos de la Frenología:

1. Las facultades o potencias del alma son innatas, esto es, nacen con ellas.

2. El cerebro es, en este mundo, el órgano del alma o mente.

3. El cerebro es múltiple, esto es, el alma manifiesta varias facultades, que ejercita por medio de otros tantos correspondientes órganos cerebrales.

4. El tamaño de un órgano cerebral siendo todo lo demás igual, es una medida positiva de su potencial mental.

5. El tamaño y forma del cerebro se distinguen por el tamaño y forma de la superficie externa del cráneo o cabeza.

6. Toda facultad del alma tiene su lenguaje especial, esto es, todo órgano cerebral, cuando se haya predominantemente activo, produce un movimiento, expresión, gesto o actitud, que se llama su lenguaje especial o natural.

El frenólogo español se ocupó también de aspectos criminales, desarrollando 30 años antes de Lombroso la teoría de que existe un criminal nato: «Hay criaturas humanas que nacen con un desmedido desarrollo de la destructividad, acometividad o combatividad, más defectuosa, cuya organización constituye naturalmente al ladrón, al violador, al asesino, al estafador y a otros criminales».

Estos estudios tuvieron un reflejo en España a partir del código Penal de 1822, fecha en que aparece por primera vez en la legislación española el concepto del delincuente y la imputabilidad.

Desde el punto de vista Criminológico, Gall se interesó profundamente por los criminales, así, aseguró que «Los grados de culpabilidad y de expiación difieren según la condición de los individuos».

Considerando que hay sujetos con tendencias invencibles debidas a su organización cerebral, se impone una graduación de penas de acuerdo a cada individualidad lo que supuso un gran avance en el tratamiento de los delincuentes que hasta esa fecha no habían tenido.

La frenología es un punto de partida para mucho de los estudios realizados por los componentes de la escuela positivista criminológica, que empuja a buscar más allá de las normas penales el porqué de la conducta delincuencial, cuyo mayor representante es Cesare Lombroso (1835-1909),  el cual era médico de las cárceles de Turín, y al practicar la autopsia de un célebre bandido calabrés llamado Vilella, encuentra en su cráneo lo que él mismo denominó foseta capital media, y que según el propio Lombroso, era rarísimo encontrar en el hombre, siendo en cambio frecuente en los animales inferiores como los peces.

Según este descubrimiento Lombroso formula su teoría del hombre delincuente, cuyo aspecto fundamental consiste en afirmar que todo criminal es un ser atávico que reproduce los estigmas del hombre primitivo y en quien hay una predisposición innata al delito, aplicó  gran parte de las teorías frenológicas de Franz Joseph Gall y relatadas anteriormente a sus estudios sobre las causas de la criminalidad en los cuales expresaba que la misma se producía debido causas físicas y biológicas, considerando que hay una relación directa entre la anatomía y el comportamiento.

Labra entonces la teoría del “delincuente nato”, recogiendo trabajos y experiencias de médicos y antropólogos. Expresando que el delincuente nace, no se hace, como consecuencia de su conformación genética. Sitúa al delincuente en un grado de anormalidad biológica. Para ello divide a los delincuentes en cuatro tipos:

– Criminal de ocasión

– Criminal por pasión

– Criminal nato

– Loco moral

– Epiléptico Larvado

Más tarde añadiría una quinta clasificación a al que denomino “Primo delincuente” que describiría como el sujeto que comete una conducta antisocial, por primera vez, independiente de que hay estado sujeto a procedimiento penal.

La obra en que resume todas sus teorías es el L’uomo delinquente (El hombre delincuente).

Aunque a Lombroso se le ha criticado porque sus estudios carecen de un profundo método científico, es considerado como el iniciador de la Antropología Criminal y el padre de la criminología moderna.

Aunque la frenología ha sido denostada y superada por parte de toda la sociedad, en muchos casos tachada de superchería seudocientífica, en su momento supuso un gran avance, y un salto cualitativo en el estudio de la criminalidad y el tratamiento del delincuente, abriendo el camino para la individualización de la pena y de la individualización del tratamiento resocializador del delincuente.

Trabajo realizado por Mª Teresa O. Merino